[ A+ ] / [ A- ]

Vida Espiritual 03

Muchos religiosos han consagrado y consagran toda su vida a la oración. La vida consagrada no se mantiene ni se propaga sin la oración; es una de las fuentes vivas de la contemplación y de la vida espiritual en la Iglesia. Las diferentes espiritualidades cristianas participan en la tradición viva de la oración y son guías preciosos para la vida espiritual. La oración mística es el tipo de oración en la que el cristiano tiene experiencia de Dios mediante la percepción de su presencia en el alma.

Otra característica de la contemplación mística es la “novedad” del tipo de relación intencional con Dios, entendiéndola como un nuevo modo de conocimiento. Este sentimiento de presencia permanece aún con operaciones diversas: una infusión de amor sin un conocimiento correspondiente.

La Sagrada Escritura enseña que el contacto espiritual con Jesús, con su doctrina y con su vida, se atribuye al Espíritu Santo, cuya función es precisamente la de hacer vivo en nosotros el misterio de Cristo, iluminando nuestra mente y llevándola a una mayor inteligencia del misterio divino.

En la vida espiritual común, el proceso mental parte desde la superficie al centro. En la vida mística por el contrario, el proceso parte del centro en donde habita Dios. La vida espiritual es al mismo tiempo realización de la persona y crecimiento del cuerpo místico de Cristo.

Mediante los carismas el Espíritu transforma al cristiano de manera que le permite contribuir a la edificación de la Iglesia. Mediante sus frutos lo lleva a una plenitud que puede percibir él mismo y los que lo rodean. El hombre espiritual es el hombre nuevo.