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Muy de madrugada, cuando aún no amanecía, Jesús se levantó, salió, se fue a un lugar aparte y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros comenzaron a buscarlo. Al encontrarlo le dijeron: “¡Todos andan buscándote!”. Pero él les contestó: “Vamos a otra parte, a los poblados vecinos, para predicar también allí, porque a esto he venido.” Y por toda Galilea fue predicando en las sinagogas de ellos y expulsando demonios. (Marcos 1, 35-39)

El Evangelio de Marcos es dentro de los cuatro el más breve, ya que solo consta de 16 capítulos, sin embargo, al adentrarnos al contenido teológico-espiritual podemos encontrar que es muy extenso y que de verdad puede ser una guía para nuestra espiritualidad. Los destinatarios de este Evangelio concretamente son, una comunidad compuesta en su mayoría por no judíos que viven su seguimiento fuera de Israel, y eso les da la oportunidad de tomar conciencia de ser la nueva familia de Dios, así como encontrar que su misión es evangelizar a los de lejos, aquellos que no son judíos.

Esto brinda luz para entender un poco más a fondo este pasaje que hoy comparto con ustedes. La escena que se presenta es Jesús saliendo muy de madrugada a orar, a estar a solas con el Padre, sin embargo, lo que antecede a este hecho es que estaba predicando en la sinagoga en sábado y, se le acerca un hombre asediado por un espíritu impuro, Jesús lo libera, después se va a la casa de Simón en donde cura  a la suegra de este, y cuando todo parecía estar en calma, la gente se entera de que él está ahí y comienza a acercarse buscando sanación por parte de Él. A lo que no se opuso en ningún momento.

El evangelista no marca horas, pero podemos deducir que terminó bastante tarde de atender a toda la gente, sin embargo, como leímos al inicio, Muy de madrugada, hizo lo que más le gustaba hacer y en donde encontraría las respuestas para saber que seguía en su misión. Podemos imaginar que Jesús por la noche estaba cansado, agotado físicamente, y por el contrario de nosotros con nuestra humanidad frágil, él hacia el esfuerzo. Sabía que ese momento alejado, a solas sería crucial para su vida, para su misión.

Al hablar de muy de madrugada, es posible que nos pueda venir a la mente el dicho popular de al que madruga Dios lo ayuda, y puede ser cierto, ya que, al darle un nuevo sentido al madrugar, encontramos un nuevo sentido para nuestro camino. Jesús nos pone la muestra de que las cosas que de verdad son importantes cuestan, ese hacerlo muy de madrugada habla de una voluntad tremenda.

Las cosas que de verdad importan en nuestras vidas comienzan muy de madrugada, cuantos automóviles, camiones, gente en las calles encontramos de madrugada por ir al trabajo, a la escuela, o alguna otra actividad. De igual manera, en esa intimidad, oscuridad, misterio, necesitamos buscar al Padre. Lejos del bullicio, de los demás incluso.

Jesús encuentra una nueva etapa de su misión en ese momento, ya que después aparecen los apóstoles y pareciendo un reclamo le dicen: Todos andan buscándote, a lo que él responde: vamos a otra parte. Posiblemente desconcertó esto a quienes estaban ahí por pensar, que había gente esperando, que había un lugar seguro y estable donde predicar; Jesús sabe que es necesario moverse, salir de ese espacio de confort, porque la necesidad de misionar e ir a los de lejos, brota de esa intimidad con el Padre.

Te invito, a que busques la intimidad con Dios. Va a costar, y será duro, pero como un sacerdote hace algunas semanas me decía, “una hora diaria de oración, al inicio del día es el mínimo para un discípulo de Cristo”. Porque esa es la fuente, la guía y el alimento que nos dará la fuerza e impulso. Y el amanecer lo veremos desde otra perspectiva.

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