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Con motivo del tiempo electoral que estamos viviendo en México me parece muy importante reflexionar sobre el tema de la política que supone no solo el acto concreto encaminado a realizar un fin inmediato v. gr., ganar una elección sino determinada propuesta jerarquizada de planes y programas y un conjunto de principios que den sentido y justificación ultima al quehacer político. La actividad concreta, desligada de toda referencia a puntos cardinales de rango superior, no es más que maquiavelismo u oportunismo cínico, entregado al resultado superficial inmediato y sin perspectiva histórica.

Entrando al tema pongo como ejemplo la ideología fallida de Carlos Marx. El Comunismo materialista y ateo, que prometía  a los trabajadores el paraíso, con la frase: “Los obreros al poder”, que promovía la lucha de clases sociales y que, con tan solo desaparecer la propiedad privada, eso se lograría. En su gran mayoría y me refiero a los intelectuales, no la entendieron a cabalidad ni sus propios seguidores y fueron contados los que sí, siendo Lev Davidovich Trotski quien advirtió los primeros errores y tendencias no previstas y a la muerte de Lenin los critico, y Octavio Paz tiempo después hizo lo mismo. Ahora bien, si analizamos las causas de su fracaso, podríamos sintetizar diciendo que no es función del Estado prometer paraísos, ni hombres superiores o razas superiores como Hitler en Alemania con el nacional socialismo, porque un Estado así, se sale de sus límites.

El Estado en su centralidad debe de gobernar de acuerdo al “Principio del Bien Común” que afirma la obligación de este, de procurar y establecer las condiciones necesarias para que cada individuo pueda desarrollar íntegramente todas sus potencialidades en lo material y en lo espiritual como persona que es.

Esta ideología comunista mal armada en sus tiempos que debía darse, degenero en el Estalinismo y alentó a otros iluminados al grito de “dictadores al poder”, ¡qué paradoja!, dándose otras similares en Europa, Asia y trágicamente para nosotros en América Latina.

Aquí en México el Ex Presidente Luis Echeverría sintió el llamado de salvar al tercer mundo, pero como el ya representaba otra revolución, se conformó con ser aspirante a dictador y al final lo logró al desbarrancar  en solo seis años la economía de México, forzando a renunciar a su cargo de Secretario de Hacienda a Don Antonio Ortiz Mena, quien no le soporto sus despilfarros. Por lo que Echeverría marco toda una época como iniciador de las llamadas “devaluaciones galopantes” que le costaron a México 30 años consecutivos de estancamiento económico. Y esto tenemos que decirlo para que se enteren las nuevas generaciones que van a emitir su voto en estas elecciones, y aquí mucha atención… Que fue hasta la llegada de Vicente Fox al poder que freno de golpe esta vorágine caótica de las finanzas mexicanas, al crear una reserva monetaria históricamente nunca antes vista de 55,000,000,00 cincuenta y cinco mil millones de dólares y además durante su sexenio fue liquidada gran parte de la deuda nacional contraída en el sexenio anterior.

Un Presidente así, emanado de  las filas del partido de oposición más importante de México nos debería llenar de orgullo,  ese ejemplo del Si Se Puede, ese si Podemos los mexicanos con honestidad y amor a México, llevar al país al primer mundo y sin ideología funestas de izquierdas, ni de revolucionarios saqueadores. Ahora con el actual presidente no crecieron las reservas, y si el aumento de la deuda externa.

Esa actitud de rigor financiero fue refrenada por Felipe Calderón cuando al final de su mandato elevo el monto a $ 165,000.000.00 ciento sesenta y cinco mil millones de dólares.

Pues bien, ahora resulta que tenemos un candidato que se dice ideología de izquierda, ¡lo que nos faltaba! Por decir lo menos “con vocación tardía” que quiere salvar a los mexicanos, aunque no está muy claro su propuesta a cuales mexicanos, ya que si una persona del pueblo sale insultado por haberle hecho la pregunta más simple, que puede ser hasta primaria se enoja y lo tacha de “enviado de la mafia”.

Sobre los insultos a los empresarios y a toda la iniciativa privada, ustedes ya pueden observar claramente la consigna de Marx, “La Lucha de clases”, Ahí está de nuevo el enfrentamiento del pobre contra el rico.

En este punto, hago mía la interrogante que el cardenal Joseph Ratzinger, /Papa Benedicto XVI, nos planteó en su libro de Jesús de Nazaret, ¿No es cierto que las grandes dictaduras han vivido a causa de la mentira ideológica y que solo la verdad ha podido llevar a la liberación?

La Política y el Rescate de Su Dignidad, Responsabilidad de Todos

El Papa Francisco en su mensaje dirigido a los participantes laicos de una reunión en Bogotá, promovida por el CELAM en la cual expresa “Estoy seguro de que todos sentimos la necesidad de rehabilitar la dignidad de la política” y trata otros puntos entre ellos la ausencia de debates políticos de altura. Me quiero quedar con esto último para hacer notar el cómo se manejan los debates aquí en México.

Lo más grave de este evento no solo es la mentira en sí, sino que esta difamación está promovida desde el poder del Estado, contra un ciudadano candidato del partido político de oposición más importante en  México. Ante esta andanada de calumnias, las respuestas del candidato ofendido fueron contundentes y dentro del respeto. Con estas autoridades no hay dignidad que valga.

Por estas razones, los exhorto para que nadie se quede sin votar, para que todos dediquemos ese día crucial para México y la democracia, y para que no se nos vaya de las manos lo que con tanto esfuerzo hasta hoy hemos construido todos, hagámoslo por nuestros hijos y su futuro.

Juan Alvarez Medina.

 

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