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Hace unos días tuve la oportunidad (y la dicha) de asistir a uno de los temas del grupo de jóvenes – adultos “Profetas”.  El tema, fundamental y apasionante, la Biblia.

Me agradó el hecho de que un grupo de jóvenes se reuniera en torno a las Escrituras, para acercarse a su historia, formación e inspiración.

Como una pincelada, se tocaron temas de especial importancia, tales como los idiomas en que se escribió la Biblia, la Septuaginta, los géneros literarios, la clasificación de los libros y las diferentes tradiciones de los hagiógrafos que escribieron la Torá.

La charla estuvo a cargo del joven Eduardo Zugasti, quien se apegó al enfoque apologético de la comunidad. Sin embargo, los temas tratados son importantes en sí mismos, y suscitan un interés per se, más allá de cualquier tipo de defensa que se tuviese que sostener. De hecho, entre la teología reformada y la católica, el gran punto de comunión está en la Sagrada Escritura y todo lo que a ella se refiere.

Temista Eduardo Zugasti

Personalmente, me fascinan los temas relacionados a las lenguas bíblicas, los manuscritos, las traducciones, la formación del Canon… Debo reconocer que la síntesis realizada por Eduardo fue genial. La clasificación de los libros al estilo de tabla periódica no deja de ser atractiva para los que se acercan, por primera vez, a la Biblia.

Entre las preguntas de la comunidad, surgieron inquietudes como la revelación pública y privada, la santa inquisición y las tipologías en la Biblia, área de especial interés para Eduardo, mencionando la teología de la creación en San Juan y la figura de Jesús como nuevo Adán.

La única recomendación que me gustaría hacer es evitar referirse a los protestantes como “herejes”. De hecho, un hereje es aquél que, una vez admitido al bautismo, niega cualquiera de las verdades de fe, y rechaza, por tanto, la fe en que fue bautizado (Cf. CCE 2089). No se puede decir lo mismo de aquellos que nunca han sido católicos, pues nacieron y crecieron en tradiciones protestantes.

Así que, con un poco menos de agresividad y más diálogo, este tipo de eventos se podrían convertir, en un futuro, en el punto de partida para acercar a los hermanos separados al estudio del contexto histórico de la Biblia, dejando la tarea del convencimiento al Espíritu Santo.

Explicando los Géneros Literarios

Extiendo mi felicitación a todo el equipo de “Profetas”, y los animo a seguir trabajando en este tipo de talleres. La crítica textual es una ciencia dinámica, viva. Sólo del Nuevo Testamento tenemos más de 5mil manuscritos en estudio; esto significa que cada año debemos ponernos al día con un nuevo aparato crítico que aporta importantes acercamientos a los textos originales. Así que tenemos diálogo para un largo periodo de tiempo.

Como un plus, cabe mencionar que Eduardo es alumno del Instituto Diocesano de Teología, y ¡nos sentimos muy orgullosos de estos frutos!

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